jueves, 28 de octubre de 2010

SIMULACRO

SIMULACRO.
A viejo me he transformado, reliquia carente de añoranzas y sueños.
Empeñado a la contemplación en medio del acto, espectador de su propia lucha.
El espectáculo mismo del sueño y la añoranza encarnada en acto.
El escenario de mil batallas, cual simulacro consensado.

sábado, 15 de mayo de 2010

lenitiva

Baya tiempos, en el proverbio de que puedo morir plenamente,
pues que la miseria se apodere de la carroña lo es todo.

Que la contradicción se folle a la luna frente a la misma luz del sol,
que la magnificencia propagandística de la orden del día,
no os corresponda ni a la mitad de vuestros elementos.

Parlamentos que ya no curan lamentos, lamentos que ya no influyen
parlamentos, distorsiones que no intuyen visiones.

Baya fantasía, pobres de aquellos que aun piensan en la utopía.

En donde se esconde la muerte, ahí te espero yo, en el sueño de la mujer,
en la tempestad.

Retorica circunferencia, síntesis mecánica, baya sorpresa balsámica.

sábado, 27 de marzo de 2010

Dub.

Bellas maniobras rítmicas que tienen que ver con la sincronización de alteridades simultaneas, armonizadas a frecuencias circulares y circunstanciales, todo esto embonado a una lógica cualitativa, pero acompañada de una esencial universalidad imaginativa de edición…

Los ojos de la noche.

En la tarde somnolienta, elevado entre las promesas que el atardecer propone, en la púber caída de la majestuosa energía del día, fue que descubrí el portal místico de la infinita noche, aquella inconmensurable profundidad de distracción caricaturesca. Incierta profundidad, proeza que en la imaginación de mis desvelos concurres.

Locomoción:

La debilidad perfuma la esencia humana, mientras la crudeza de la muerte se llena de esplendor al deleitarse con tales aromas. Aromas espesos y llamativos ¡oh! sentimientos flagelados tan llenos de razón, encarnados en cuerpos mortales en cuyo aire de debilidad la muerte continua deleitándose y en gratitud colma a aquellos sentimientos con la virtud del agudo dolor y el profundo miedo provocado por su terrible renovación.

Hombre de palabra.

Hombre de palabra, tan rudimentario como la instrumentalidad de tu razón te lo permite.

Tan esclavo como tu palabra lo dictamine.

Carente de identidad, carente de conceptos, en un mundo gnóstico, libre de ideas, capas de volar.

Esencialismo humano:

Tan salvaje como una fiera, como un tigre que acecha en el espacio esquivando planetas y que no se detendrá, tan temeroso como una criatura que se pierde en el bosque, creyendo haber estado antes en ese lugar.

Observando analizando y construyendo la mas grande razón del deseo de su existencia, habiendo este realizado todos sus deseos construidos procede a actuar en ese lugar ya antes conocido.

Pero en ocasiones le cuesta tanto asimilar que esta ahí encerrado. Porque cree no pertenecer a ese lugar, y las veces que ha podido librarse de su encierro, no ha logrado concretar ese lugar al que realmente pertenece y el temor es tal que busca la forma de regresar a su encierro nuevamente.

El miedo, corrompe los componentes de la estructura y los lleva a la búsqueda de su transformación, a la búsqueda de una alteración del todo perfecto e innegable.

El miedo individualiza y margina su existencia, le cuesta comprender que forma parte de esa divina perfección, o asimilarse como la tribu albergada por el jardín que le da vida.